Sign up to our newsletter and become a Club Huck member.

Stay informed with the cutting edge of sport, music and counterculture

Dos jovenes Cubanos, y sus grandes sueños de patinar

El precio de sueños grandes — Para ser un skater en Cuba, necesita imaginación. A causa de las embargos comerciales, no hay tablas decentes ni materiales. Este es la cuenta de dos skaters con lo mismo sueño.

Lo valioso siempre empieza por lo ridículo. Según Alexander González Borrego, una de los primeros patinadores de La Habana, algunos pocos fanáticos comenzaron en la década del ochenta con las ruedas de un par de patines de hierro que, cortados en dos partes, se colocaban debajo, en cada extremo de una tabla cualquiera.

Desde que tenía diez años, Alexander comenzó a construir sus propias patinetas a partir de distintos modelos, gracias a un tío suyo carpintero. Los primeros materiales de skaterborading provenían–como la comida, el combustible, las ropas, todo– de la Unión Soviética. Y ya a mediados de década podía encontrarse alguna que otra patineta con forma de pez, las llamadas Aloha Style, o incluso las patinetas de doble cola.

Pero no era la norma. Los patinadores menos privilegiados –sin ningún familiar en el extranjero– tenían que construir sus propias tablas, y remendarlas si se rompían. Con la crisis económica de los noventa, en un país donde comenzó a escasear hasta lo más elemental, cabe suponer que los skaters fueran, sobre todo, artistas del entusiasmo, pero no verdaderos patinadores. Muchachos en el corazón del subdesarrollo intentando remedar acrobacias cool, la cultura urbana de la juventud primermundista.

Juan_Cruz-280620111

Sin implementos, sin cascos, sin rodilleras, sin tablas decentes, y con ropas obligatoriamente desaliñadas, no eran más que grafiteros de la imaginación.

Pero en los noventa, con la llegada del turismo, muchos se asombraron al descubrir zonas emergentes de la cultura skate en Cuba. Se patinaba en el parque de 23 y G en Vedado, o en Prado o en el Capitolio. La membresía fue creciendo y, ya para 2004, la compañía Red Bull organizó a través del INDER (Instituto de Deportes de Cuba) un evento de deportes extremos. Los skaters cubanos, ante el desinterés de las instituciones nacionales (lo veían y todavía lo ven como un deporte americano para vagos), lograron mantenerse gracias donaciones de grupos extranjeros, entre ellos Amigos Skate Cuba, el más importante de todos.

En 2006, el grupo de skaters de 23 y G, en Vedado, llegó a consolidarse como el mejor de la ciudad, y la práctica de skate alcanzó el cénit de su popularidad. Incluso, más adelante, llegaría a construirse un skatepark en los exteriores de la Sala Polivalente Ramón Fonst, municipio Plaza, y luego otro en el parque ecológico entre la Avenida 51 y Boyeros.

Juan_Cruz-140320162 2

Dos de los más contumaces exponentes, Yojani Pérez Rivera y Raciel Pereda Bernet, eran íntimos amigos y tenían sueños parecidos. Deseaban marcharse del país y montar, uno, una tienda de skate e implementos de surf en San Francisco, California, y el otro diseñar skateboards.

Cada tarde, decenas de chicos salían a patinar. Y ellos a la cabeza, como padres de familia. Pero las familias, en Cuba, duran poco. Desintegrarnos es nuestro arte mayor.

Diez años después, alguna cosas han cambiado para bien, otras no lo suficiente. Ya hay grupos de skaters femeninas, por ejemplo, pero seguimos hablando de una cultura soslayada, que la sociedad interpreta a través de estereotipos.

En algún momento, Yojani tuvo una hija, y permaneció en Cuba de manera definitiva junto a su novia tatuadora. Hoy dice que “como el deporte va a Olimpiadas, el gobierno ha tomado un poco más de interés, pero no hay patrocinio.” Aún así, y aunque parezca paradójico, ya su sueño no es marcharse, sino seguir promocionando el deporte en su ciudad. Con la nueva coyuntura política, y la apertura de las relaciones con Estados Unidos, Yojani cree que la llegada masiva de turistas gringos pueda despertar el interés por invertir más a fondo en el desarrollo del skate cubano.

Raciel

Raciel

Raciel, por su parte, después de lanzarse en balsa al Estrecho de la Florida, y no llegar a Estados Unidos, atravesó desde Ecuador medio continente hasta cruzar la frontera al norte de México.

Actualmente vive con sus padres en Miami y trabaja en una fábrica de cerámica mezclando pinturas. Se despierta muy temprano cada día, y apenas le alcanza el tiempo para patinar, pero los fines de semana practica religiosamente. No renuncia a la idea de abrir un negocio con sus diseños, pero para ello precisa de tiempo y contactos.

El skate, para lo que se necesita tan poco, a veces cuesta demasiado caro.

Le gusta este artículo? Nos gusta en Facebook, o síganos en Twitter.


You might like

Huck 83: Life Is A Journey Issue

Leticia Bufoni is one of the greatest skaters ever. Now she’s tearing up asphalt.

Vamos, Leticia! — The Brazilian trailblazer helped rewrite the rulebook for women in skateboarding – and now she’s setting the pace behind the wheel for Porsche. For Huck’s 20th Anniversary Issue, she reflects on shredding stereotypes, building a career in male-dominated spaces, empowering the next generation, and the lessons that defined her journey.

Written by: Tracy Kawalik

© Rida Fatima
Sport

Dropping in at Lahore’s first ever public skatepark

Skate Pakistan — Set right in the centre of Pakistan’s capital city, the free-to-use space has started a mini youth revolution in the country. Z. Raza-Sheikh tracks how it came to open its doors.

Written by: Z. Raza-Sheikh

© Sharon Chischilly
Sport

The concrete skatepark oasis in the Navajo Nation desert

Diné Skate Garden — Opening in 2023, the Two Grey Hills spot is getting people of all ages on the reservation onto boards. We spoke to those behind the project about its impact, its growing importance as a community gathering space, and their ambitious vision for expansion.

Written by: Tyrone Bulger

Two people sitting on concrete floor under metal bridge structure with belongings scattered around them.
Sport

Inside the London rollerskating scene’s fight for space

Chop & shuffle — A new, young generation is skating with a style unique to the UK’s capital, but they’re up against security guards, dog units, and padlocks. Sunny Sunday reports on the community’s search for a home.

Written by: Sunny Sunday

Illustration of woman with dark curly hair and brown skin in purple clothing against cityscape background with lavender sky and architectural structures.
Sport

In Palestine Skating Game, rollerblading is resistance

Inline protest — Blending influences from Jet Set Radio and Tony Hawk Pro Skater, the psychedelic video game sees players move through the West Bank and tag occupying soldiers with spray paint. Amaar Chowdhury speaks to the team – some living in Gaza – who are currently developing it.

Written by: Amaar Chowdhury

Man in white shirt and beige trousers standing on promenade beside large grey sculpture, with buildings and blue sky behind.
Sport

Brick rattling memories of San Francisco’s skateboarding golden age

EPICENTER — In the early ’90s, the city’s scene revolved around the Embarcadero Plaza, or EMB as it was lovingly known. Now, with the area facing redevelopment, a new book by Jacob Rosenberg immortalises its heyday.

Written by: Isaac Muk

Huck is supported by our readers, subscribers and Club Huck members.

You've read articles this month Thanks for reading

Join Club Huck — it's free!

Valued Huck reader, thank you for engaging with our journalism and taking an interest in our dispatches from the sharp edge of culture, sport, music and rebellion.

We want to offer you the chance to join Club Huck [it's free!] where you will receive exclusive newsletters, including personal takes on the state of pop culture and media from columnist Emma Garland, culture recommendations, interviews and dispatches straight to your inbox.

You'll also get priority access to Huck events, merch discounts, and more fun surprises.

Already part of the club? Enter your email above and we'll get you logged in.

Accessibility Settings

Text

Applies the Open Dyslexic font, designed to improve readability for individuals with dyslexia.

Applies a more readable font throughout the website, improving readability.

Underlines links throughout the website, making them easier to distinguish.

Adjusts the font size for improved readability.

Visuals

Reduces animations and disables autoplaying videos across the website, reducing distractions and improving focus.

Reduces the colour saturation throughout the website to create a more soothing visual experience.

Increases the contrast of elements on the website, making text and interface elements easier to distinguish.